Perro no come perro. Pero perro sí come los restos que deja otro perro. Un animal herido es más fácil de encerrar. Quise preguntar por qué pero para qué, con lo que hacía ya me estaba respondiendo. La realidad estaba ahí, el perro estaba ahí, queriendo dedicarme un día entero para mí sola después de que otro de su manada vaciara la escopeta en su coto privado de caza. Debí parecerles a ambos, supongo, vulnerable y débil. Les vi desplegar sus alas para exhibir sus vistosas y brillantes plumas y mostrar sus colmillos más grandes que los de otros candidatos. Ellos. Vosotros. Me enseñaísteis vuestro poder a través de lo que poseéis, que no siempre es material, a veces es una hipérbole de misteriosas habilidades que nunca nadie conoció y que solo habitan en la mente de quién cree tenerlas. Pero sí. Pasó. Y lo odio. Odio algunas veces, como decía Sylvia Plath, ser mujer. Todo esto me ha hecho reflexionar en los precios a pagar por serlo pero sin haber aprendido a serlo. ¿Me explic...
Más horas de luz para que el vacío de los días dure tanto como una insoportable tarde de agosto. No es mala la intención pero al final todo termina saliendo. Despecho se llama el vino que acabo de abrir. Son las 21:44 y las golondrinas son las dueñas del cielo, no hay estrellas. Hay luz, eso sí. Mucha luz aún. Y también hay ese vacío que habita en las profundidades de las que nos da miedo casi todo. Miedo a perder, a ganar, a estar, a desaparecer, a que no te quieran y a que te quieran mucho también. Noches de despecho y hastío. Hoy no se duerme, lo presiento. Las cicatrices no se secan al sol, apareces con ellas en cada nuevo duelo al amanecer. Las pistolas cargadas, el vacío y los días infinitos. Que no falten horas para que en los huesos se noten los años que llevas culpándote de todo. Ahí, que duela. Que se sientan las heridas de abandono, de no ser suficiente, la autoestima hecha mierda y los dolores de rodilla. Se pierde paciencia con la vejez. Llevo tiempo dándome cuenta. Cada a...
Salió del bar como pudo, tropezando y apartando cuerpos con las manos. Era una de esas noches en las que todo acaba mal, de esas en las que le habría gustado ser otra, cualquiera, y no estar allí. Buscó un callejón donde esconderse, se inclinó y el estómago empezó a contraerse parar vomitar el alcohol y todo lo que no había dicho durante mucho tiempo. Y vomitó. Y allí se quedó todo. La rabia, el dolor y las ganas de ser mejor persona. Creo que alguien me busca. - Joder … No te encontraba ¿Qué haces aquí? Estás hecha un asco.. Te llevo a casa.. - sintió cómo le golpeaban la cara para descuajarla de la embriaguez. - Eh, eh.. ¿Estás bien joder? - Estoy bien, estoy bien.. Es que hace mucho calor ahí dentro. Solo necesito que me de un poco el aire. Otra arcada y el callejón se volvió negro. … Siente caer el agua de una botella por la cabeza. Todo transcurre a cámara lenta. Mira su colgante balanceándose como un péndulo que intenta hipnoti...
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